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¿Vamos a correr a la montaña?

En plena temporada de verano, es posible que tu rutina de ejercicios te toque en el medio de tus vacaciones, y uno de los recorridos turísticos más impactantes tiene como escenario principal a la montaña, las sierras. ¿Estás preparado?

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Un deporte para todos

Para correr no hace falta ninguna experiencia ni habilidad especial. Solo hay que tener algunas precauciones de sentido común. Por ejemplo, las personas que se inician no deben practicar al anochecer, porque el riesgo de tropezar es mucho mayor.
En cambio, un corredor experimentado puede correr perfectamente de noche con una linterna en la cabeza. De hecho, correr de noche tiene el aliciente de que precisa de una concentración mayor todavía, y hace que la experiencia sea más intensa y profunda.
Todas las formas de carrera y especialmente las que se realizan por la montaña reducen el riesgo de sufrir enfermedades crónicas de tipo cardiovascular, metabólicas como la diabetes.
Además, según el psicólogo Eric Brymer, de la Universidad Metropolitana de Manchester (Reino Unido), 'el simple placer del contacto con el mundo natural te pone en una actitud mental óptima y reduce el riesgo de experimentar desequilibrios psicológicos y emocionales'. Los estudios sobre ejercicio al aire libre indican que:
 

  • Mejora la salud mental en general.
  • Reduce la tensión, la confusión, la ansiedad y la depresión.
  • Proporciona disfrute y satisfacción.
  • Incrementa la vitalidad, la energía.
  • Te hace más creativo.
     

Y además la carrera de montaña engancha más que ningún otro deporte. Los practicantes no ponen excusas como estar cansado o falto de motivación que son típicas de las personas que se apuntan a los gimnasios. Lo único que frena a los corredores es el mal tiempo.

¿Correr y meditar?

Correr en un entorno natural se parece más al yoga o la meditación que a un deporte competitivo. El corredor debe permanecer completamente concentrado y a la vez relajado. Mentalmente, es una actividad relajante que elimina estrés y preocupaciones.
La mirada se fija unos dos pasos por delante para descubrir a tiempo cualquier obstáculo, irregularidad del terreno o raíz que cruce el sendero. Al mismo tiempo la visión periférica capta el entorno y su belleza y respiramos el aire limpio de contaminantes. En ese momento, no hay mucha diferencia entre el ser humano que corre y cualquier animal de la montaña.

Tus compañeros de carrera

Para salir a correr hay que hacerlo con el equipo adecuado: ropa holgada de algodón, zapatillas con suelas perfiladas que permitan un buen agarre, con amortiguación, una mochila pequeña para llevar agua, un botiquín de primeros auxilios y el teléfonos móvil. Un par de medias de recambio también pueden ser de utilidad. Y nada más.
A pesar de que el trail running no es peligroso, hay que prestar mucha atención a lo que se hace en cada momento. Si se pierden los obstáculos de vista es muy probable sufrir torceduras y caídas.
Multivitamínicos como Full Life, son ideales para fortalecer el sistema inmunológico y proporcionar la energía que necesitás para entrenar con el mejor escenario de fondo.